Sobre el método de Wim Hof

Wim Hof es el temerario holandés que ha ganado fama mundial por sus proezas en el hielo. Entre sus hazañas más afamadas, está el récord por haber permanecido casi dos horas sumergido en hielo, y el haber corrido un maratón, sólo con sus tenis y sus shorts, en el círculo polar ártico. Este hombre ha retado muchos de los paradigmas aceptados sobre termorregulación y fisiología. Su capacidad para soportar el frío le ha ganado, no sin mérito, el apodo de “El hombre de hielo”, The Iceman en inglés.

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Wim sumergido en un baño de hielo por casi dos horas. Foto con licencia CC: Aad Villerius from OudBeijerland, Netherlands.Flickr.com, Photographer in action

Mucho tiempo, Wim Hof fue considerado una anomalía, una aberración genética. Pero cuando nos sumergimos en su historia y en su método, alcanzamos a entrever que hay una búsqueda consciente, que poco tiene de casualidad. El mismísimo Hof afirma que cualquiera puede alcanzar lo que él. Sus habilidades sobrehumanas se pueden aprender. ¿Cómo puede tratarse de una extraña mutación si hasta el más común de los hombres puede lograr lo que parece imposible? El hombre del hielo ha encontrado una puerta a nuestra fisiología más profunda.

La búsqueda de Wim Hof comenzó desde su juventud, y pronto abandonó el camino habitual para hacer el propio. Hizo varios viajes a la India, donde practicó yoga y meditación. Sin embargo, desde un principio se vio obligado a concluir que las alturas mentales que se alcanzan a través de la meditación, quizás se podrían obtener a través de otros métodos, más rápidos y accesibles. Armado con su determinación y su creatividad, pronto superaría a sus maestros.

Dos de los puntos más importantes para la práctica del yoga, pueden resultar tan evidentes que podría parecer absurdo el tener que evidenciarlos: estiramiento y respiración.

El método de Wim Hof esencialmente es eso: estiramientos y respiración… con un ingrediente más: El Frío.

Vamos a dejar los estiramientos para el futuro, cuando toquemos el escabroso tema del yoga en occidente. Sin embargo, no podemos dejar de lado la respiración, pues es uno de los elementos más característicos del método de Wim Hof.

La respiración del método consta de los siguiente pasos:

  1. Hacer de 30 a 40 respiraciones abdominales, permitiendo que entre más aire del que sale.
  2. Exhalar y no respirar hasta que exista una fuerte necesidad de hacerlo (de 1 a 3 minutos).
  3. Inhalar profundamente y sostener la respiración con los pulmones llenos por al menos 15 segundos.
  4. Repetir todo el proceso de 3 a 5 veces.

La respiración de Wim Hof, notarán los lectores avezados, esencialmente consiste en hiperventilarse (respirar demasiado). Hof lo describe como “cargar al cuerpo con oxígeno”, lo cual no es del todo preciso. Explicar la fisiología que hay detrás de la hiperventilación sería demasiado engorroso, aunque, si lo piden, podemos hacer un episodio al respecto.

Algunos de los efectos de la respiración de Wim Hof son:

  • Aumento de la saturación de oxígeno (O2) en la sangre.
  • Sensaciones de entumecimiento en pies y manos.
  • Ligero mareo.
  • Ligera alcalosis.

Cuando uno termina una ronda de respiraciones, una de las cosas más evidentes es que el practicante es capaz de sostener la respiración por tiempo prolongado. Esto se debe a que el reflejo de la respiración depende de la concentración de CO2. No es sino hasta que ésta aumenta, que sentimos el deseo de respirar. Pero los efectos químicos son diversos y profundos, y aún no se entiende bien qué es lo que está ocurriendo en el cuerpo, especialmente en el sistema nervioso.

Tras las respiraciones, uno experimenta un sentido de empoderamiento y determinación, un estado meditativo que también se puede alcanzar a través del yoga y la meditación, pero sólo después de muchos años de práctica. Uno de los efectos más curiosos es que uno se vuelve, por así decirlo, resistente al frío. Tras una ronda de respiraciones, un regaderazo helado resulta placentero.

Y así llegamos al tercer ingrediente, y quizás el más importante de este curioso método: el Frío.

Wim Hof ya había cortejado al frío desde muy joven. Pero fue cuando sufrío una pérdida personal inmensa, y la tragedia se apoderó de su vida, que el frío le dio un nuevo sentido a su existencia. El frío se le presentó como una fuerza natural indiferente, que no lo trataba ni con compasión, ni con piedad. Sumergido en el frío, encontró la paz que su cotidiano le negaba. Principalmente, encontró la voluntad para seguir adelante y alzarse por sobre las tragedias de sus días.

En el podcast hablaremos más sobre lo anterior, así pues, ocupémonos aquí en los efectos fisiológicos que tiene el frío. Las bajas temperaturas causan que la sangre que está en nuestra piel y en nuestros órganos periféricos se dirija hacia el centro de nuestro cuerpo. Existe un reflejo (efecto trigémino) que reduce la frecuencia cardiaca, y los recursos se dirigen a los órganos más importantes, especialmente el cerebro. El frío, además, reduce la actividad de algunas enzimas y consecuentemente puede reducir la inflamación. Todo lo anterior contribuye a una de las características más impresionantes de Hof: nunca se enferma.

El momento clave, cuando el método pasó de ser una curiosidad a ser objeto de investigación científica, fue cuando en una universidad polaca, a Wim le inyectaron endotoxina. Las endotoxinas son moléculas que producen algunas bacterias y son las causantes de los signos de enfermedad. Todo nuestro entendimiento de la fisiopatología nos indica que Hof tenía que enfermarse, inevitablemente, ¡sin lugar a dudas! Sin embargo, el intrépido holandés pudo contener la inflamación, la fiebre, y todos los signos de enfermedad. Imaginen poder controlar la enfermedad con su mente. ¿Qué milagro único estaban presenciando los investigadores? Pues bien, Hof tomó a un grupo de estudiantes, los entrenó en su método por unos cuantos días y luego les inyectaron la endotoxina…

… no se enfermaron. Habían aprendido a controlar lo más profundo de fisiología.

Hay evidencia prometedora, de que el método de Wim Hof permite a los practicantes reducir los estragos de muchas enfermedades. Los efectos son fisiológicos, psicológicos y espirituales. Algunas enfermedades en las que se han demostrado científicamente los efectos positivos de este método son las autoinmunes como la artritis reumatoide y la fibromialgia.

Gracias por tomarse el tiempo de leer este artículo. Si quieren saber más sobre el método los invito a que escuchen la serie de El Piscolabis Metafísico: En busca del hombre de hielo.

Si quieren profundizar aún más en esta curiosa práctica, les recomiendo el libro The Way of The Iceman de Wim Hof y Koen de Jong.

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